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Los españoles se dan un notable en el acto sexual, al que dedican 22 minutos

Con este titular, algunos medios de comunicación se hacen eco del resultado obtenido y publicados recientemente por la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS) dentro del estudio enmarcado en su “III Campaña de Salud Sexual”.

La investigación en sexología, es siempre una buena noticia, denota la buena salud de la que goza esta ciencia. Si además alguno de estos estudios, como en el caso del que tratamos, tiene una proyección mediática, nos encontramos con que no sólo la sexología está en un buen momento, sino también la sociedad a la que le interesa la sexualidad. Es importante que términos como “Salud Sexual” empiecen a sonar en la calle y con ello empecemos a preocuparnos por atender esta área de nuestra vida, no sólo cuando hay un problema, sino también en el marco de la promoción de la salud sexual, mejorando nuestra calidad de vida.

En cuanto a los resultados obtenidos por la encuesta, nos congratulamos del “notable” que se han puesto los españoles en cuanto a su capacidad sexual, esto habla bien, cuanto menos, de la autoestima sexual de la población. ¿O quizás no? En este tipo de encuestas, cuando las preguntas se dirigen a evaluar un tema tan delicado como la sexualidad, la deseabilidad social suele hacer mella y es por tanto difícil discernir entre lo real y lo deseable. Poca gente está dispuesta a reconocer a alguien o escuchar de su propia boca que no es un buen amante, a pesar de que el encuestado sepa que la entrevista es totalmente anónima.

Una prueba de lo cuidadoso que debemos ser con estos datos, surge cuando comparamos los resultados obtenidos por la encuesta de la AESS y los obtenidos por el “Octavo informe Durex”. Mientras la AESS habla de una media de 22 minutos en las relaciones sexuales de los españoles, Durex publica que en nuestro país utilizamos 21,5 minutos de media para excitar a la pareja. ¿Quedan entonces sólo 30 segundos para el resto de relación sexual?. No parece muy coherente.

Independientemente del grado de sinceridad de los encuestados, lo que no parece buena idea es la mera pregunta, el pedirle a alguien que se ponga nota en cuanto a su capacidad sexual es en sí mismo poco saludable sexualmente hablando. Podríamos afirmar que en el sexo, si te evalúas, suspendes.

Comparando con Europa

En el citado octavo informe sobre conducta sexual de la empresa Durex, comparan este dato con el resto del mundo y concluyen que somos los europeos quines más tiempo dedicamos al “juego previo”, en primer lugar se encuentran los británicos (22,5 minutos), tras ellos los alemanes (22,2) y en cuarto lugar los españoles con los citados 21,5 minutos. En relación a la cantidad de relaciones sexuales anuales, según concluye el informe Durex, los franceses son quienes dicen mantener una mayor actividad, 137 relaciones sexuales al año. Grecia con 133 y Hungría con 131 ocupan el segundo y tercer puesto del ranking. Los españoles decimos llevar a cabo una media de 110 relaciones sexuales al año, por delante de países como Italia (108) y Holanda (103). Sin embargo, en la encuesta llevada a cabo por la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS), el dato en España es algo superior, 123 relaciones sexuales al año. Y es que en sexualidad existe la necesidad de compararnos al resto, buscando saber hasta que punto nuestra conducta sexual es “normal”.

Sea como fuere, hay que relativizar este tipo de datos. El sexo no es algo cuantitativo y con cifras de este tipo, caemos en el error de establecer “normas”, “estándares” y “listones a alcanzar” para poder ser considerado normales.

Y es que tras la publicación de este tipo de datos, imaginamos a personas en su próxima relación sexual intentando, cronómetro en mano, comprobar cuanto les falta o les sobra para llegar a la media, para saber cuan normales son.

Pero no hay que frivolizar con esto, ya que es un tema serio, muchos de los problemas sexuales de la población, tienen en su base una excesiva preocupación, casi una obsesión por “estar a la altura”, por “dar la talla”, en las relaciones sexuales. Con este tipo de datos, estas personas ya saben donde está el deseado “aprobado”.

Con esto no queremos decir que no haya que investigar al respecto, o que estos datos no deban salir a la luz, simplemente advertimos de la responsabilidad que tenemos quienes trabajamos en pro de la salud sexual, en recordar a la sociedad que datos de este tipo son, en el mejor de los casos, una radiografía de lo que los encuestados han querido decir, nunca un baremo o un listón que hay que alcanzar para poder ser considerados normales.

Cada individuo y cada pareja tienen un funcionamiento sexual diferente, lo que para unos es extremadamente placentero, para otros no lo es o incluso les resulta molesto. El secreto se encuentra en aprender a entender cual es su propio funcionamiento y lo que a usted y a su pareja les agrada. Por ese motivo, los sexólogos remarcamos la importancia de la comunicación, también en las relaciones sexuales, porque en el sexo no valen los estereotipos, ni las normas, cada persona disfruta de su individual sexualidad.

“Prolegómenos”

Tanto la encuesta llevada a cabo por la AESS, como en el estudio publicado por la FESS, coinciden en la importancia que los españoles otorgan a los juegos previos a la penetración. Sin duda es una excelente noticia que la mayoría de la población española entienda la importancia de los masajes, las caricias, etc. en las relaciones sexuales. Sólo un pero, quizás deberíamos empezar a desterrar esta terminología. Las relaciones sexuales son algo más que un coito adornado con más o menos juegos “previos”. El sexo no debiera entenderse como una carrera donde el coito sea la meta y el resto de prácticas sexuales sólo medios o trámites previos para alcanzarla.

Las caricias, los masajes sensuales, los besos, el coito, el sexo oral, la masturbación, etc, son prácticas sexuales que pueden darse o no en una relación sexual y el orden y número de estas no tiene porque estar marcado. Una relación sexual pude constar de unas caricias y una práctica oral, sin que se produzca penetración, y no por ello ese encuentro sexual debe considerarse, como “incompleto”.

Un buen consejo sería empezar a olvidar la idea “relación sexual igual a coito”. “Antesala de…”, “preliminares”, “prolegómenos” son hijos de esta idea excesivamente coital de la sexualidad que todavía perdura en nuestra sociedad.

Llega el verano

Con la llegada del verano, muchas personas disfrutan de una reorganización de las jornadas laborales. Los horarios intensivos derivan en más tiempo libre para el ocio y la familia y por qué no, para las relaciones sexuales.

Si atendemos al estudio publicado por la AESS, veremos que un 56% de los españoles admiten que desearían disponer de más tiempo para sus relaciones sexuales, así pues el verano puede ser una buena época para saciar el apetito. Pero ojo, la salud sexual es algo que debe trabajarse de una manera continua, no podemos llevar una vida sexual que consideramos pobre e intentar solventarlo en las vacaciones. Durante el resto del año es recomendable dejar espacio entre las obligaciones, para que puedan producirse momentos de intimidad en la pareja.

Por supuesto que el hecho de disponer de más tiempo es una buena oportunidad para propiciar encuentros con la pareja sexual. Pero sobre todo para adornar mejor el ambiente en el que se va a llevar a cabo y explorar esos juegos sexuales que por falta de tiempo no hemos llevado a la práctica todavía. Se trata de utilizar el tiempo para mejorar la calidad de las relaciones sexuales, más que la cantidad.

Repetimos una vez más que la obligación y la exigencia no son buenas compañeras del sexo, frases como “Ahora que tenemos tiempo hay que aprovechar”, “Debemos tener relaciones ahora que podemos” sólo nos llevan a forzar una situación en la que lo recomendable y deseable es dejarse llevar sin exigencias.

Fecha:noviembre 28, 2012